Es obvio que sufrir problemas de audición cambia la vida a cualquier persona, pero más impacto aún puede tener en un niño o niña si no se detecta a tiempo y se reacciona para tratar de mejorar su calidad de vida desde el minuto uno en el que tenemos un diagnóstico claro.

Lo primero es descartar otras patologías o problemas, ya que frecuentemente las deficiencias auditivas se confunden con otros casos y, cada vez más a menudo, se dan diagnósticos muy “a la ligera” por compartir algunos indicios. De hecho hay casos en los que se diagnostican problemas de conducta, trastorno de déficit de atención o hiperactividad a niños y niñas y niñas que en realidad no oyen como deberían.

Ese diagnóstico es evidente cuando se trata de una sordera congénita que se detecta a los pocos días de nacer con una sencilla e indolora prueba. También es relativamente fácil darse cuenta cuando existe un alto grado de pérdida auditiva y el niño o niña comienza a presentar pistas claras: no se gira al ser llamado, no se inicia en el lenguaje pasado el primer año de vida, pide que se suba exageradamente el volumen de la televisión o la música,  se mostrará reservado e inseguro, etc.

En los casos en los que la hipoacusia no es tan pronunciada las primeras pistas pueden pasar desapercibidas y hay casos en los que no es hasta pasados los 10 años cuando los padres y madres se dan cuenta de que su hijo tiene un problema de oído. Algunas situaciones que se repiten en estos casos y que pueden ponernos sobre la pista son, por ejemplo, no reaccionar al ruido de ambiente, jugar de una manera excesivamente ruidosa sin alterarse, no mantener contacto visual con la persona que habla o no sobresaltarse ante ruidos inesperados.

Si por una cuestión de tiempo o las actividades que se realizan con el niño, la familia no fuera capaz de detectar el problema auditivo, siempre hay que dejarse asesorar y escuchar las observaciones de otras madres, profesores o personas del entorno del niño que hayan podido fijarse en alguna pista que indique que el oído del pequeño no está bien.

A veces las deficiencias auditivas pasan desapercibidas hasta edades muy avanzadas

Cuanto antes se reaccione ante esta situación, más rápidamente se pueden tomar medidas o buscar ayuda médica para mejorar la calidad de vida de los más pequeños o introducirles en el lenguaje de signos en los casos en los que sea necesario o recomendable, pero la actitud de negación de muchos padres y madres en estos casos, acaba convirtiéndose en un palo en las ruedas que le pasará factura al niño cuando crezca, vaya al cole y posteriormente cuando llegue el momento de integrarse totalmente en la sociedad, relacionarse o buscar un empleo.

Es importante también que el colegio tenga constancia de las deficiencias auditivas del alumno para que sus maestros puedan tomar medias como el refuerzo visual en el aprendizaje, esforzarse en la lectura labiofacial o colocarlo en un lugar estratégico del aula que le permita al niño tener una buena visibilidad, tanto del profesor como del resto de la clase, aunque lo ideal sería que todos los centros escolares contaran al menos con un profesor de apoyo formado en lenguaje de signos que pueda atender a estos alumnos con necesidades especiales.

La dificultad de llegar a un diagnóstico fiable

Es habitual que los padres y madres no estén satisfechos con las palabras del primer especialista que le dice que su pequeño tiene ‘una imperfección’. La noticia puede caer como un jarro de agua fría pero esa desconfianza está del todo justificada teniendo en cuenta las grandes diferencias que puede haber entre las conclusiones de uno u otro especialista y de ahí la importancia de buscar una segunda opinión o incluso una tercera.

Un estudio publicado por F. Zenker, M.M. Estrada, E. Larumbe y J.J. Barajas que fue presentado en el IX Congreso de la Asociación Española de Audiología ha demostrado las diferencias en el diagnóstico de las deficiencias auditivas infantiles entre tres centros distintos y pone en relieve las conclusiones que un mal diagnóstico puede tener sobre la vida de un niño o niña si los resultados de las pruebas no se ajustan exactamente a su grado real de sordera.

En el estudio, llevado a cabo entre diciembre de 2005 y febrero de 2012, se incluyó a 61 pacientes (37 niños y 24 niñas) con edades comprendidas entre 2 y 14 años, a quienes se les realizaron mediciones y estudios en tres centros audiológicos diferentes que arrojaron resultados distintos.

Se obtuvieron un 23% de falsos positivos, es decir, de niños que fueron diagnosticados de hipoacusia y después resultó que oían normalmente. Un 15% de los niños llevaban prótesis auditivas que no eran adecuadas para su grado de hipoacusia y un 19% fueron “falsos negativos”, familias a las que se les dijo que sus hijos oían bien cuando no era así y de ellos, el 16% eran pacientes a los que se les recomendaba un implante coclear.

Esta disparidad entre los distintos centros estudiados puede deberse, según este estudio, “a la falta de contrastes con un patrón de referencia. Es decir, en dos de los tres centros estudiados, el diagnóstico se lleva a cabo únicamente a partir de los PEATC. En la mayoría de los programas de screening una vez detectado un niño debe ser referido para una evaluación audiológica. En muchos casos esta evaluación no existe y el niño es derivado a un centro audioprotésico con un diagnóstico establecido a partir únicamente de los PEATC” (Potencial Evocados Auditivos del Tronco Cerebral, un sistema ámpliamente utilizado para realizar estas mediciones).

Según destaca este estudio, “La inclusión de las audiometrías de comportamiento u otras técnicas electrofisiológicas específicas en frecuencia, pueden mejorar significativamente la precisión de los diagnósticos audiológicos”. Concluye que “La precisión en la estimación de la sensibilidad auditiva a una edad temprana es un requisito fundamental para el diagnóstico audiológico y la correcta selección posterior de los sistemas de corrección auditiva más apropiados. Para cumplir con este objetivo es necesario disponer de instrumentos de medida que sean fiables y válidos”.