Podéis creerme si os digo que ésta es la receta definiva para aprovechar el pollo del caldo. Con el permiso de las croquetas de tu madre, claro! La receta no tiene más secreto que el plegado de las láminas de pasta brick o filo, uno de los ingredientes principales del invento, el otro, huelga decirlo, son los restos de pollo del caldo.   Respecto a la pasta brick, a mí me gusta la de la marca Tee Yih Jia para rollitos de primavera. Las encontráis en cuaquier tienda especializada en productos asiáticos o árabes. La pasta brick que se suele encontrar en los supermercados y que viene en un único rollo vale igual.  

La Tee Yih Jia  viene en hojas cuadradas. Os recomiendos partirlas en tres partes (simplemente cortándolas con un cuchillo) y mantenerlas congeladas. Así, únicamente sacáis las que vayáis a usar en cada ocasión. 

El relleno no tiene secretos. Deshuesáis y sacáis la carne del pollo que hayáis cocido, deshaciéndola con las manos en trocitos muy pequeños. También la podéis picar con un cuchillo si lo preferís así. Por lo demás, picáis mucha cebolla bien pequeñita y la rehogáis hasta que quede transparente, le añadís el pollo y la sazonáis al gusto. A mi me gusta con un poquito (no mucho, justo una pizca) de Ras el hanut, una mezcla de especias y hierbas (lleva hasta 40 ingredientes) que podéis encontrar allí donde compréis la pasta Tee Yih Jian y bastante comino. (Podéis prescindir del Ras el hanut, si no tenéis, y quedan igual de buenos). Vamos que no os agobiéis porque esta receta admite las mil y una modificaciones y os aseguro que sólo querreís que hacer caldo y tener la excusa perfecta para liaros a hacer estos pastelitos. Por cierto, los podéis congelar una vez plegados y antes de hornear y así tenéis para varias veces! Simplemente así ya están buenísimos, pero les podéis añadir pasas, dátiles…etc

triangulos pasta brick

Tríangulo de pasta brick rellenos de pollo, cebolla y pasas. Foto: Germán G. Lama

Otro relleno que me chifla, por su  increible sencillez y lo absolutamente delicioso que resulta es queso fresco (tipo requesón) simplemente mezclado con olivas negras muy  picadas. Poned bastantes olivas, sin miedo! Haced una masa con los dos ingredientes y…a triangular se ha dicho!! 

Una vez lo tenéis doblados y bien empaquetaditos, los horneais a temperatura media/alta 180/200 grados hasta que estén doraditos. Voilà! 

Para el plegado, os he buscado un vídeo en yotube (dura sólo dos minutos) en el que se ve bastante bien. Ah! En el vídeo pintan la masa con clara de huevo para que coja el color, yo normalmente la pinto sólo con un pelín de mantequilla y listos. 

Nota: Ya sabéis, rellenos…hasta donde de la imaginación os lleve… ¿Qué tal un relleno de espinacas y queso fresco en plan spanakopita griega o con pollo y almendras en plan pastela marroquí

Los querréis probar todos!