Este 21 de marzo se conmemora el Día Mundial del Síndrome de Down, una fecha que se marcó en el calendario en el año 2012 con la inteción de aumentar la conciencia pública sobre esta cuestión y recordar la dignidad inherente, la valía y las valiosas contribuciones de las personas con discapacidad intelectual como promotores del bienestar y de la diversidad de sus comunidades. También quiere resaltar la importancia de su autonomía e independencia individual, en particular la libertad de tomar sus propias decisiones.

La ciencia y la investigación avanza lenta pero firme para tratar de mejorar la calidad de vida de las personas con síndrome de down, especialmente los más pequeños y el futuro podría pasar por algo tan cotidiano como el té verde para mejorar sus funciones cognitivas.

Un programa del departamento de investigación del Hospital del Mar va a pasar a la fase de ensayo clínico en población pediátrica con el fin de demostrar la seguridad y la eficacia de un preparado dietético a base de un compuesto natural de té verde para mejorar el desarrollo cognitivo en niños y niñas con síndrome de down de entre 6 y 12 años.

El estudio se llevará a cabo simultáneamente en distintos hospitales del país

El compuesto en cuestión es el epigalocatequina galato (EGCG) se va a utilizar simultáneamente en distintos centros hospitalarios de todo el país, incluso el Instituto Jérôme Lejeune de París, valorará también su efecto en un grupo de niños con el síndrome X-Frágil, un trastorno genético de transmisión familiar ligado al cromosoma X, que puede causar dificultades que pueden ir desde problemas de aprendizaje hasta una disminución en la capacidad intelectual.

El optimismo para seguir adelante con este programa radica en que recientemente, en el año 2012, se llevó a cabo un estudio similar entre población de más edad y se pudo comprobar que la utilización del EGCG mejoró su memoria de reconocimiento visual, la atención, así como el autocontrol y el comportamiento adaptativo o autonomía en actividades del día a día, y que estos cambios se podían correlacionar con cambios biológicos en su conectividad cerebral.