Es fundamental elegir un destino y planes acordes a la edad de nuestros hijos

Se acerca el puente festivo de Semana Santa, el momento ideal para planificar una escapada en familia aprovechando las jornadas festivas de Jueves Santo, Viernes Santo y el Lunes de Pascua. Pero surge una duda ¿serán los niños demasiado pequeños para disfrutar de un viajecito? ¿se les hará muy largo para tan pocos días de vacaciones? ¿cuál es el destino ideal?.

Ponemos punto y final a esas dudas con unos cuantos consejos a tener en cuanta para acertar con el destino y el plan perfecto para los pequeños de la casa en función de su edad y de paso os recomendamos algunos destinos cercanos a los que escaparos en familia esta Semana Santa.

Peques de 0 a 3 años:

Lo más acertado será elegir entre playa o montaña y dejar de lado las grandes ciudades o los planes que requieran demasiada logística para desplazarse de un lugar a otro. Una casa rural, un camping o alojarse en un agroturismo, en contacto con la naturaleza, puede ser la mejor opción. Encontraréis la tranquilidad necesaria para que los peques puedan jugar libremente y será más fácil desenvolverse en grandes espacios sin demasiadas aglomeraciones de gente.

El campo o la playa pueden ser una buena opción

En cuanto al desplazamiento y las distancias, lo más sencillo será cargar el coche con todos los bártulos, salir de la isla en barco y a partir de ahí moverse con la libertad y la comodidad del vehículo propio. Si el despliegue de medios permite desplazarse en avión, solo habrá que alquilar un vehículo en el lugar de llegada y echarse a la carretera. Lo ideal sería que las horas de traslado en el coche no sean demasiadas y que las paradas sean frecuentes para poder mantenerlos hidratados y estirar las piernas.

Las Tablas de Daimiel (Ciudad Real), la sierra de Guadarrama (Madrid) o la costa de Levanta pueden ser buenas opciones para ir iniciando a nuestros bebés en el placer de viajar.

Niños y niñas de 3 a 6 años:

Toda la familia disfrutará en un parque temático

Ya es momento de pensar en planes con más actividad. Los peques ya pueden disfrutar en lugares como los parques temáticos y vivir una experiencia que se quedará en su memoria. Warner Bros Park (Madrid), el Parque de Atracciones de la caputal, Port Aventura (Tarragona)… hay muchas opciones que garantizan una jornada de diversión.

Y la mejor parte es que los hermanos mayores, padres y madres también podremos disfrutar de la jornada tanto o más que los niños con la oferta que ofrecen estos parques también para los adultos y los niños y niñas de más edad.

Si tenéis más de una jornada para disfrutar os recomendamos una vuelta al playa o montaña. Los niños y niñas tan pequeños no disfrutan de largos paseos por una ciudad, pero sí lo harán si encontramos un destino a no más de 4 o 5 horas de viaje. Pueden aguantar más horas en el coche, pero no olvidéis parar a menudo para comer o beber algo, ir al baño y estirar las piernas.

Las mujercitas y hombrecitos de 6 a 8 años:

Ya podemos ir pensando en equipajes más ligeros y dejar aparcado el coche para movernos en trenes rápidos o aviones con trayectos más largos, que en cualquier caso serán más entretenidos que un largo viaje en coche.

El momento ideal para inculcarles la necesidad de practicar deportes

Su sistema psicomotriz está a pleno rendimiento, así que es el momento de apostar por destinos en los que practicar deportes sea el principal objetivo. Campamentos, torneos de fútbol, baloncesto, natación… lo que sea. Los niños y niñas disfrutarán y soltarán su energía y los padres y madres podrán apuntarse a realizar actividades al aire libre o excursiones en familia o tomarse un rato libre para ir de compras, disfrutar de un spa, un espectáculo o cualquier otra propuesta.

¿Qué tal una escapada a Andorra? todavía podemos aprovechar la temporada de esquí. También encontraréis un montón de propuestas interesantes en la zona de Cataluña o Aragón o en el centro peninsular.

De 8 a 12, cuando ya quieren llevarse a un amigo:

Es inevitable, las vacaciones se van convirtiendo en una obligación en la que “papá y mamá nos obligan a hacer cosas que son un rollo”. Lo que tenemos delante son preadolescentes que se van a pasar el puente festivo echando de menos a sus amigos y lamentándose de su mala suerte, así que ‘si no puedes con tu enemigo, únete a él’ y propón a tus hijos que se lleven a un amigo de vacaciones.

El disfrute será mucho mayor para todos. Se puede planificar con tiempo y realizar ‘intercambios’ con los padres y madres de los amigos de nuestros hijos y organizar actividades conjuntas. También es un buen momento para incorporar un componente cultural a nuestros viajes, visitar ciudades, monumentos, museos y encontrar actividades que normalmente no tenemos al alcance de la mano.

Cualquier capital de provincia pueden ser un destino cultural ideal

Los trayectos ya pueden ser más largos e ir acompañados de un amigo o amiga les servirá como entretenimiento. El avión es la mejor opción y se pueden realizar trayectos más largos o incluso con alguna escala si tenéis más días libres.

Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga, Vigo, Santander… hay infinidad de destinos nacionales a los que ‘dar un salto’ con los chavales.

De 12 a 14, probablemente las últimas vacaciones en familia:

Ha llegado esa edad en la que sería prácticamente perfecto poder disfrutar de las vacaciones juntos. Los pequeños de la casa, que ya no son tan pequeños, nos pueden seguir el ritmo, se cansan menos, pueden afrontar viajes largos… ¡Qué lastima que cada vez tengan menos ganas de viajar con nosotros!. Convencerles ya va a requerir un plan más atractivo, pero es el momento de proponerles una escapada que les permita ‘ver mundo’.

No podrán negarse a una escapada a alguna capital europea

Cualquier capital europea, una ruta en coche por Portugal o el sur de Francia o una semana a cuerpo de rey o inmersos en una aventura organizada por el norte de África o la cuenca del Mediterráneo pueden ser planes perfectos. Unas vacaciones que no olvidarán y despertarán su curiosidad viajera y les ayudarán a comprender mejor otras culturas y abrir sus miras.

La distancia y el tiempo ya no deberían ser un problema si hemos conseguido despertar la ilusión de los chicos y si no ha sido así, es el momento de replantearse algunas de las actividades que habíais preparado.

A partir de 14 años:

Pueden pasar muchas cosas y todo va a depender del carácter del niño o niña y de cómo estén las relaciones en casa, pero si es posible mantener la sana costumbre de irse de vacaciones en familia, adelante. Ya no hay que preocuparse por el destino, la distancia, las horas de viaje, el cansancio… todo eso está superado, el reto ahora es combatir la apatía adolescente.

Nuestra recomendación es mucho diálogo, dejarles elegir el destino, que traigan amigos… cualquier fórmula consensuada será un éxito. La alternativa es esperar a que esta etapa pase y ayudarles a retomar el gusto por viajar con nosotros cuando sean un poco más mayores y lo valoren como una experiencia que no olvidarán y no como el suplicio de ir de vacaciones obligados con sus padres.

Una fórmula podría ser un destino atractivo, planes interesantes y quizá pueda ayudar el factor aventura. En definitiva, a partir de aquí… ¡suerte! y si esta Semana Santa no puede ser, un poco de paciencia hasta que llegue el próximo puente festivo para replantearlo.