Recordáis que en un post anterior compramos 4 euros de gerret en plena plaza de Santa Gertrudis, que prometimos cocinarlos con calma y que queríamos hacerlos en escabeche porque es una receta que necesita tiempo y mimo y reposar unas horas y no tener prisa?

Pues… aunque parezca increíble, así lo hicimos. Dedicamos la tarde siguiente, si bien reconozco que antes de cocinar llamé a la padrina para que me recordara la receta.

Ingredientes: Gerret, aceite de oliva, cebolla tierna, laurel, ajo, perejil, guindilla, agua, vinagre.

Lo primero, me dijo, es limpiar bien el pescado. Hay que limpiarlo bien por dentro y descamarlo porque tiene unas escamas muy ásperas y duras. Conviene recortarle también la cola y las aletas. Hay que salarlo porque “el pescado es muy soso”. Se enharina y se fríe. Se reserva.

Después, en otra sartén, se hace el escabeche. Se le puede poner (o no) una cebollita tierna que se carameliza a fuego lento, dos hojias de laurel, ajo y perejil y una punta de guindilla. Finalmente, se le añade el líquido: dos partes de vinagre por una de agua (o al gusto). Se deja hervir un ratito y se vierte sobre el pescado. Por último, hay que dejarlo enfriar porque en caliente “fa mal de pantxa”.

Nota Secreta: Al hacer el escabeche, no sé muy bien porqué (quizá por los ingredientes, el vinagre…) me vino a la cabeza la receta de la Caponata italiana y, sin pensarmelo dos veces, añadí un poquito de apio muy picado. El escabeche quedó buenísimo, pero conseguí escandalizar a la padrina: “peeeeeroooo i noooo, no li diguis a ningú que li has posat api a es gerret escambetxat!!!!”.