Cuando Pepin Pomar decidió marcharse hace cinco años, lo hizo sabiendo que dejaba a una de sus hijas, Elisa Pomar, al mando de su legado y que, con ella, en la joyería tradicional de Ibiza se seguiría innovando y descubriéndo a cada momento.

Elisa niña correteaba por las calles del barrio de la Marina, entraba y salía de la tienda de su padre, miraba como él y su abuelo tejían esas piezas de orfebrería, de joyería ibicenca, de forma metódica y matemática, en su pequeño taller de la calle de las Farmacias, en Ibiza.

Clauers, botones, cruces, emprendadas payesas de oro, de plata…Su familia trabajaba todas las piezas que componían las emprendadas payesas, que eran el ajuar de la mujer en su casamiento, antiguamente en Ibiza, y que una a una iban saliendo de sus prodigiosas manos de expertos orfebres.

Y por eso, porque siempre lo ha vivido y porque su vida ha estado rodeada de arte y artistas, Elisa Pomar se ha convertido en uno de los referentes de la joyería ibicenca por su particular interpretación y por modernizar estas antiguas piezas, democratizarlas y llevarlas a la calle.

Hemos hablado con Elisa con motivo de la exposición familiar que podemos visitar en Centro Sociocultural de S’Alamera bajo el título ‘Pomar: Tradición y vanguardia’. En esta exposición, podemos ver joyas, pinturas, bocetos, dibujos y fotografías de la familia Pomar… Los artistas participantes son el pintor Antoni Pomar Juan; su hijo y fotógrafo, Antoni Pomar Bofill; y la sobrina del primero, la joyera Elisa Pomar, hija del desaparecido Pepín Pomar Juan, de quien también hay varias joyas. La exposición se podrá visitar hasta el 9 de septiembre. 

Elisa Pomar nos recibe en una de sus tiendas, en el barrio de la Marina y nos ponemos a charlar. Recuerda anéctodas de muy pequeña junto a su padre. “Mi padre era un trabajador incansable. Tabajaba todos los días, incluso sábados y algunos domingos. Nos enseñó su pasión por las joyas ibicencas”. Dice, entre risas, que “llegó a cambiar un domingo familiar de playa por una visita al museo o a casa de alguna familia del campo que querían enseñarle alguna pieza de joyería antiquísima, y que no se atrevían, ni tan siquiera, a sacar de casa…

 Elisa se interesaba por muchas cosas, preguntaba a su padre y a su abuelo, era una niña inquieta, y ahora, lo sigue siendo. De ahí su contínua búsqueda. Cuando Pepín Pomar, su padre, marchó,  Elisa decidió hacerle un homenaje. Ese homenaje ha sido “crear e interpretar esas joyas ibicencas y sacarlas a la calle, que todo el mundo las pueda llevar…”

Así que Elisa Pomar, experta gemóloga, incorporó a las joyas tradicionales de Ibiza materiales con los que nunca se habían mezclado, piedras semipreciosas, corales… Mezcló la plata con rojos, con coral, con verdes y turquesas… y así Elisa Pomar encontró su lugar, encontró sus joyas!

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Le preguntamos qué joya destacaría de su padre y, sin dudarlo, responde: “la joya de dos estampas“, que podemos ver en la exposición.

 

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Y también le preguntamos a ella…¿Qué joya es la que te define? Y responde: “La que diseñé inspirada en la flor de Ibiza”. Elisa se inspira a cada momento y en determinados rincones de la isla. Pero, sin duda, una de las piezas que la distinguen son sus flores, “el gra d’ordi con las ramas de coral”, que ella misma define como “la esencia de la emprendada de Ibiza relacionada con el mar”.

Porque Elisa es una fiel enamorada de Ibiza y Formentera, de los paisajes del campo de las Pitiusas, pero también del mar y de sus playas, del azul, los verdes y de las tonalidades del mar de las Pitiusas.

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Le pedimos a Elisa Pomar que nos cuente qué es lo que más le gusta de Ibiza y nos responde que “sus puestas de sol y su naturaleza, en cualquier época del año”; que nos recomiende una playa: “Cala Bassa, Platges de Compte, Sa Caleta y… Formentera”. “No me imagino vivir fuera de mis islas. Me gusta viajar mucho, ver cosas nuevas, pero mi lugar es éste, Ibiza y Formentera“, concluye. 

Un lugar que visitar: “Cualquier lugar y rincón de los barrios de la Marina y Dalt Vila. Me he criado aquí y soy una enamorada de estos barrios tradicionales y de todos sus rincones”

Terminamos la entrevista y me voy con la sensación de que Elisa Pomar es una mujer que ama su familia, su isla, sus hijos, su trabajo. Es cercana, entrañable y, sobretodo, conserva un profundo amor por su padre del que dice “se ha convertido en mi dios y mi religión”.

 

Pomar: Tradición y vanguardia

Centro Sociocultural de S’Alamera

Passeig de Vara de Rey,1,Eivissa

Abierta al público hasta el 9 de septiembre.