Desde SOS Refugiados Ibiza, en colaboración con SOS en Red, SOS Yoga Ibiza y Fundación Seur, entre otras entidades, hacen un nuevo llamamiento a la solidaridad a través de su tercera campaña de recogida de material humanitario, el cual será enviado a los campos de refugiados en Grecia.

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El material requerido es el siguiente:
Material para bebés: pañales talla 1 2 5 y 6, chupetes y biberones
Ropa interior nueva para niños y adultos (no se necesitan ni se enviarán otras prendas).
Alimentos (sin cerdo y nada en frascos de cristal): leche infantil, legumbres, conservas, enlatados, aceites, pastillas para caldo.
Higiene personal: gel corporal, shampoo, desodorantes, material para afeitar.
Productos de limpieza en general.

Puntos de entrega:

Hospital Residencia Cas Serres (8:00 a 18:00) C/ Cosme Vidal Lláser 27, Eivissa.

Cruz Roja (L a V 9:00 a 13:00) Av. d’Espanya 53, Eivissa.

Tienda Dignidad (L a V 10:00 a 13:00, 18:00 a 21:00) C/ Navarra 10, Eivissa.

Ofigrup (L a V 9:00 a 14:00, 16:30 a 20:00) C/ Josep Zornoza Bernabeu 10, Eivissa.

A-brazos (L a V 11:00 a 13:00) Via Púnica 4, Eivissa.

Al-lots Eco (10:00 a 14:00, 17:00 a 21:00) Carrer del Mar 9, 07840 Santa Eulària.

Juguetería Garabatos (10:00 a 13:30 y 17:00 a 20:30) C/ Soledad 37 E, Sant Antoni.

La Cie Cocina en Cervecería Ibosim (L a S 18:00 a 00:00 y J a S 13:00 a 16:00)
C/ Valencia 4, Port des Torrent

Ecocentro (9:00 a 22:00) C/ Venda de Sa Picasa 4, Santa Gertrudis.

Academia María José (L, M, J y V mañana y tarde) C/ Montseny Ferrer 12, Sant Joan.

Por otro lado, el próximo 23 de octubre, músicos y artistas de Eivissa se comprometen con la crisis humanitaria de los refugiados en un festival solidario. El festival tendrá lugar el domingo, 23 de octubre, en Las Dalias e comida partir de las 13h. Habrá un castillo hinchable, puestos da solidaria e intervenciones artísticas. La entrada donativo cuesta 3 euros.

Doctor Trapero, Flor de Higuera, La Moreta Band son algunos de los grupos que participarán en “Contra Fronteras Festival”, una celebración solidaria que tendrá lugar en Las Dalias el domingo 23 de Octubre y cuya recaudación se destinará íntegramente a “Solidaridad con Ritsona”. Esta asociación pretende ofrecer un hogar digno a las familias más vulnerables del campo de refugiados de Ritsona (Grecia).

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Una cita a la que podemos acudir con los peques, pero antes hay que hacer los deberes. ¿Habéis hablado ya con ellos del drama de los refugiados? ¿Cómo habéis abordado la cuestión?  Explicarle a un niño el drama de los refugiados no es fácil. En Save de Children lo han hecho, se lo explicaron y grabaron sus reacciones:

Para el vídeo, Save de Children explica a un grupo de niños la historia de Mohamed, un niño refugiado que ha tenido que huir de Siria con su familia. Les muestran fotografías de sus país destruido, de sus ciudad, del barco en el que viajó y de su día a día en el campo de regugiados!

¿Sus reacciones? Les preguntan qué opinan de los gobiernos y su política actual… Qué abran las vallas y les dejen ir al colegio.  Es injusto. No se preocupan de nada más. Si la situación fuese al revés…. nos gustaría que nos acogieran! 

Si los niños lo ven,  ¿por qué los gobiernos no? Así termina el vídeo. Así que quizá este drama no es tan difícil de explicar a los niños, los niños lo entienden y se rebelan! Sus valores son universales como deberían ser los de la humanidad entera, sus valores son lógicos y razonables. Sus comentarios rezuman el sentido común más elemental. Entonces, ¿por qué nosotros no lo vemos?

Quizá es al revés y no es a los niños a quien hay que explicar con metáforas e ilustraciones un drama que ellos entienden y para el que tienen solución. Entienden que en otro país hay una guerra, entienden que  sus habitantes tengan que huir y refugiarse… Lo que no entienden es  por qué no les dejamos pasar.

Lo que no  entienden, lo realmente difícil de explicar no es el drama de una guerra que se eterniza, lo realmente difícil de explicar es por qué le cerramos la puerta en la cara a Mohamed, a ese niño que tiene su misma edad, que se ha jugado la vida en el mar, que tiene hambre y que no puede ir al colegio. Explicar eso sin sonrojarnos, sin sentir vergüenza, sin sentirnos culpables. Enfrentándonos a los enormes ojos sorprendidos de nuestros propios niños, los que no han sufrido una guerra, nuestros niños acomodados y seguros. Sin embargo, ellos, nuestros niños, aplican a sus conclusiones el más elemental sentido común, analizan el problema bajo el prisma de su pensamiento universal y limpio. Ellos no ven la diferencia entre Mohamed y ellos mismos, ¿por qué nosotros sí?