Tú, a tu ritmo by Susana Prósper de Un día es un día.

 

Cuando era niña, sólo había un canal de televisión. En verano ponían siempre una película en la sobremesa apta para todos los públicos. Así es como vi todas las películas del El Rey del Rock, ni más ni menos que ELVIS PRESLEY. Su música sonaba en todas las radios y tocadiscos del momento y ver sus películas lo acercaba aún más a cada casa. Joven, guapo, simpático, y con esa voz y esa gracia bailando que enamoraba a todas y todos. No había sesión de mediodía en la que no se escucharan suspiros, piropos y alabanzas.

Las películas eran fáciles de ver, entretenidas, sin mucha complicación en los guiones, pero con el deleite de verlo cantar, bailar y poder embobarnos con esa sonrisa suya de medio lado. La red está plagada de biografías sobre Elvis, así como de toda su discografía, por lo que no me liaré a escribir su vida aquí. Sólo os cuento una anécdota que hace años escuché sobre él y que me hizo pensar:

Dicen que su madre le fue a hacer un regalo de cumpleaños cuando él era pequeño, eran una familia de escasos recursos económicos así que fueron a una tienda de objetos de segunda mano. Él quería una escopeta, pero el dinero que la madre llevaba sólo alcanzaba para comprar una vieja guitarra. Al pequeño Elvis no le hizo mucha ilusión aquel regalo, no era lo que quería y además no sabía tocarla. Con tiempo y aburrimiento, fue aprendiendo él sólo a hacerla sonar y empezó a cantar por casa y por el colegio las canciones más célebres del momento.

A veces un pequeño detalle cambia por completo la vida de alguien. En este caso, gracias a esa vieja guitarra hemos tenido y seguimos teniendo a este maravilloso REY. Con Elvis no queda otra que ser monárquico.

Como siempre, recomiendo ver el vídeo a pantalla completa y a todo volumen. No os vais a arrepentir. Como decía mi madre en aquellas sobremesas “Qué salao!!!”

“Suspicious Minds

Elvis, That’s the way it is

1970″