¿Quién no utiliza un senalló, un cesto de mimbre, durante el verano en Ibiza? ¿Sabíais que algunos de ellos se fabrican  realmente en Ibiza y que, además, todavía quedan tiendas que venden los auténticos senallons?

Hoy os queremos contar la pequeña gran historia de uno de los negocios más antiguos de Ibiza.

Se trata de la tienda de cestos y mimbres de na Vicenteta Viñas, ubicada en la calle de sa Creu, en pleno barrio de la Marina.

A las 11 de la mañana, Vicenta despliega su tienda, llena de cestos de mimbre, de los auténticos…

Antes de abrir la tienda, ha cocinado la comida del mediodía… y es que la mañana, en plena temporada turística, es muy ajetreada. Vicenta me cuenta que hace unos 200 años, su local acogía toda la producción de algarrobas de la isla de Ibiza y que, desde aquí, se distribuía a otros lugares.

Posteriormente, se convirtió en un ultramarinos en el que se vendía arroz, garbanzos y materiales de primera necesidad, entre ellos, senallons y capells, que utilizaban los payeses de Ibiza.

El colmado cerró como tal cuando empezaron a instalarse en la isla los primeros supermercados.

Su local está justo en el Puerto de Ibiza, así que nunca se pudo desligar de la actividad marítima. Me dice que “poco a poco empezaron a llegar barcos comerciales… los primeros turistas y los primeros hippies a la  isla”. Y que ella empezó a vender senallons y capells sin parar.

Durante el tiempo que charlo con ella, atiende a muchos turistas que, atraídos por el encanto de lo auténtico, entran en la tienda a curiosear y preguntar precios. Vicenta les atiende con una sonrisa y en un perfecto inglés les responde eighteen, el precio de los senallons…

“Ahora los turistas los quieren con cremallera”, me dice, “que son un poco más caros… pero los auténticos son éstos” y me senala un montón enorme de cestos que hay en la entrada de la tienda.

Vicenta tiene dos hijos y varios nietos que han acabado sus estudios universitários. Presume de no haber dependido nunca del sueldo de su marido y de que la tienda, pequeña y muy modesta, le ha dado para vivir y pagar las carreras a su prole.

Afirma que nunca se va a desprender de su negocio, de hecho ha recibido suculentas ofertas para alquilar o vender, pero ella siempre se ha negado. Su negocio es su libertad.

Desde su mostrador, ha visto cambiar el barrio de la Marina, ha visto cómo los ibicencos han ido desprendiéndose de los negocios de toda la vida, cómo ha ido cambiando la imagen tradicional de la calle de sa Creu, por otra, mas moderna y cool.

Dice que nunca se va a jubilar….y se despide preguntándome ¿quieres saber algo más?… Yo le digo, no…gracias, con esto bastará…!!

Ah, se me olvidaba…Vicenta tiene 83 años, vende senallons y capells y es feliz en su pequeña tienda en Ibiza.