Escrito por Susana Prosper de Un día es un día

 

El domingo por la mañana pensaba en Lou Reed. Pensaba en si poner en esta sección “Walk on the wild side”, todo un clásico, pero deseché la idea porque no me parecía muy para niños.

Por la tarde, me enteré de que Lou Reed se había ido para siempre. Se me encogió el estómago. No por ser algo improbable, ya que estaba enfermo y ha llevado una vida muy intensa. Se me encogió el estómago por pena, por ver cómo poco a poco se va yendo toda esa gente que ha sido admirada por tantas generaciones y porque hacía solo unas horas había estado pensando en él. Me quedé muy triste.

Decidí que debía hacerle un pequeño y cariñoso homenaje a ese hombre tan moderno que ha conseguido ser todo un clásico. “Walk on the wild side” no tiene una letra políticamente correcta para un niño, pero creo que un niño debe saber que esta canción perdurará en el tiempo. Hay canciones eternas, infinitas. Lou Reed se ha ido, pero su música quedará aquí, en la tierra, para siempre. Esa es la magia de la música, del arte.

 

No voy a contar su vida. Estos días en cada periódico, en cada programa de televisión, en cada emisora de radio nos hablan de él. No se merece menos. Mi granito de arena será presentárselo a los más pequeños:

Esta canción que vais a escuchar ahora, para muchos será la primera vez, otros ya la habréis oído en casa, incluso quizás os suene de haberla escuchado tararear a vuestros padres algún día. Esta canción es mágica, y lo es porque se seguirá escuchando aunque pasen cien años o más. Bebés que ni siquiera han nacido todavía, la escucharán a lo largo de su vida. Esta canción, no es solo una canción. Esta canción forma ya parte del planeta Tierra.

 El estribillo es muy fácil así que lo podéis intentar cantar sin problema.

 Es algo así:

Tu, turu, turu, tuturutu, turu, turu, tuturutu, turu, turu, tuturu tuuuu

 

 

Buen viaje Mr. Reed! Gracias por tantas y tan buenas canciones.