Ya os he hablado alguna vez de nuestro balcón. Ese lugar inmenso de dos metros cuadrados en los que cabe un huerto, un gran jardín y una pequeña selva. En ese mismo balcón, tenemos montado un auténtico “estudio de fotografía” especial pájaros. En concreto, especial petirrojos (y colirrojos!). Los días en que Germán libra suele instalar un comedero en el balcón, montar la cámara en el trípode y cubrir la puerta con una manta… clik, clac!!! El resultado os lo hemos mostrado un poquito más arriba…

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Guille (cuatro años) se fija en todo y por la calle suele preguntar el nombre de los pájaros que vamos viendo. El caso es que, poco a poco, todos hemos ido acostumbrándonos y familiarizándonos con las pequeñas aves… al menos con las que vienen a visitarnos cada día y, poco a poco, las hemos ido incorporando a nuestras vidas…

De unas maneras…

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y de otras…

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También nos gustan sus casas… sobre todo cuando se llenan de cosas ¡que no son pájaros!

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Foto principal: Germán G. Lama.