Si algo nos gusta de la Semana Santa son los festines culinarios. Cuinat, bacalao en todas sus variedades y preparaciones, flaó, monas y huevos de Pascua… pero sin duda las grandes protagonistas de estas fechas son las torrijas, el dulce de Semana Santa por excelencia en todo el país.

Aprovechando los días libres en el cole y el puente festivo para muchos padres y madres, os proponemos una ración de cocina en familia para preparar unas torrijas de lo más original. Aquí os dejamos hasta una decena de variedades que van a hacer las delicias de todos en casa cuando las probéis.

Ya sabéis, un poco de ayuda en los momentos clave del proceso según la edad de los peques de la casa y supervisión sobre todo a hora de llevar a cabo los pasos más arriesgados como freir las torrijas en abundante aceite caliente. En el resto del proceso, reparto de tareas, a ensuciarse y sobre todo a disfrutar.

1.- Torrijas clásicas:

Para preparar torrijas clásicas para cuatro personas necesitaremos una barra de pan del día anterior cortada en rebanadas de 1,5 cm aproximadamente. En una cazuela ponemos a calentar un litro de leche con una taza de azúcar, un trozo de cáscara de limón y otro de naranja y una rama de canela. Éste será el preparado que utilicemos para empapar bien el pan, dependiendo de lo duro que esté y la cantidad que pueda absorver sin que se nos rompa.

En otro recipiente batiremos 4 huevos y paralelamente precalentaremos una sartén con abundante aceite. Cuando el aceite esté bien caliente vamos echando las torrijas que previamente habremos pasado por el huevo batido para que se doren en la sartén.

Una vez doradas las retiramos a un plato con papel de cocina para que absorva el exceso de aceite. Finalmente mezclamos azúcar en polvo con canela molida en un plato y pasamos por esta mezcla las torrijas calientes a medida que las vayamos escurriendo de aceite. En cuanto se enfríen estarán listas para disfrutar.

A partir de la receta clásica de torrijas, las posibilidades son casi infinitas

2.- Torrijas rellenas de frutas con nata:

El proceso para hacer las torrijas es el mismo, aunque es recomendable hacerlas con pan de molde o algún tipo de pan del que podamos sacar rebanadas lo suficientemente grandes como para poder cerrarlas dándoles una vuelta a modo de fajita.

En cuanto al relleno, al gusto de cada uno, pero nuestra recomendación son fresas cortadas en láminas con una buena capa de nata. También puedes rellenarlas con plátano, piña o cualquier otra fruta o cambiar la nata por un poco de chocolate, crema pastelera, natillas o yogurt.

3.- Torrijas recubiertas:

La opción más fácil y más habitual es, una vez hechas las torrijas, recubrirlas con miel, pero podéis dejar volar la imaginación con nata, crema, chocolate o yogurt, pero para un resultado perfecto y una textura diferente, os proponemos una cobertura que se endurezca y de como resultado unas torrijas muy crujientes.

Podéis lograrlo con chocolate de cobertura, que podéis calentar y utilizar para recubrir la torrija. Una vez se enfríe, una fina capa de chocolate crujiente cubrirá nuestro dulce más típico dándole una apariencia totalmente diferente. El mismo efecto, aunque con textura menos crujiente, se puede lograr con chocolate blanco.

4.- Torrijas de vino tinto:

El procedimiento a seguir es similar al de las torrijas tradicionales, pero en lugar de bañar y empapar el pan en leche, lo haremos en una mezcla que les va a dar a nuestras torrijas un toque muy especial y que los pequeños también podrán disfrutar porque el 99% del alcohol del vino se habrá evaporado.

Pon a calentar en un cazo 1/2 litro de vino tinto (no es necesario que sea de la mejor calidad, pero tampoco el peor del mercado porque de su sabor dependerá el éxito o fracaso de nuestras torrijas) con unos 80 gr. de azúcar, una rama de canela y las pieles de una naranja y un limón y dos vasos de agua. Déjalo hervir durante 3 o 4 minutos para que el alcohol se evapore y sigue el mismo procedimiento que con las torrijas clásicas.

Al final podéis espolvorearlas con azúcar glass para lograr un mayor contraste entre el color oscuro de las torrijas y el blanco del azúcar.

5.- Torrijas de chocolate:

Los pasos a seguir son los mismos, pero en este caso el líquido con el que mojaremos el pan para nuestras torrijas volverá a ser leche, aunque en lugar de añadir canela, azúcar y las pieles de limón y naranja, cambiaremos estos ingredientes por cacao en polvo o chocolate a la taza.

Hay que tener en cuenta que cuanto más espero sea el resultado más costará que el pan se empape, así que no conviene que el chocolate sea muy espero si usamos chocolate a la taza. Tampoco se notará el sabor a chocolate si utilizamos simplemente cacao en polvo como el del desayuno, así que lo idea es mezclar ambos productos o incluso derretir unas cuantas onzas de chocolate si queréis un sabor más intenso.

El resto del proceso es el mismo, pero a la hora de decorar, una vez frías las torrijas, se puede añadir un toque más de chocolate con unas virutas o chocolate laminado. El broche de oro sería una bola de helado de vainilla una vez las sirvamos en el plato en el momento de comérselas.

6.- Torrijas de zanahoria:

Una variedad que requiere unos ingredientes y un proceso diferente al que hemos venido utilizando con las torrijas más tradicionales. En este caso necesitaremos un kilo de zanahorias peladas, 4 huevos, 200 gr. de azúcar, canela, ralladura de limón, aceite de oliva y finalmente canela en polvo y azúcar para espolvorear al final.

Una excusa perfecta para comer verdura “disfrazada” de un dulce exquisito

En una cazuela, hervimos la zanahoria hasta que esté blanda, la escurrimos y la machacamos con un tenedor o con la ayuda de una picadora hasta que obtengamos una pasta. Añadimos los huevos, el azúcar, la ralladura de limón y un poco de canela en polvo y mezclamos bien hasta que consigamos una masa bastante compacta que nos permita manipularla con las manos.

Formamos tortitas con las manos y las pasamos por el aceite bien caliente hasta que estén doradas. Después las dejamos sobre un papel de cocina para quitar el exceso de aceite y les damos un último rebozado por la mezcla de azúcar y canela.

7.- Torrijas caramelizadas con manzana o pera:

El único elemento un poco menos habitual en la cocina será el soplete, pero si conseguimos uno para la ocasión, valdrá la pena. Los ingredientes son los mismos que en unas torrijas clásicas, pero añadiremos una serie de cosas necesarias para el caramelizado: 50 gr. de almendra en polvo, 50 gr. de mantequilla y 50 gr. de azúcar. Para caramelizar las torrijas, mezclamos todos los ingredientes y extendemos esta pasta sobre ellas y quemamos con un soplete adquieran ese color dorado tan característico.

Por otra parte, ponemos azúcar en una sartén y la caramelizamos con un poco de agua y unas gotas de zumo de naranja. Cuando se ponga dorado añadimos una cucharada de mantequilla, dejamos que se derrita. y reservamos esta mezcla sin dejar que pierda el calor.

Pelamos y limpiamos las peras o las mazanas y las troceamos en láminas finas. Las echamos a la sartén y las empapamos bien con el caramelo caliente. Ya solo falta poner unas rodajas sobre nuestras torrijas caramelizadas y ¡a disfrutar!.

8.- Torrijas cuadradas de bizcocho con natillas:

Todo el proceso es similar, pero en lugar de utilizar pan del día anterior, usaríamos rebanadas de bizcocho que se hayan quedado duras. Se puede comprar hecho y dejar al aire durante unos días para que se endurezca o hacerlo en casa. Lo único importante es que podamos cortar porciones más o menos cuadraas de un tamaño y grosor apropiado (2 cm. aproximadamente).

Seguimos los mismos pasos que con las torrijas tradicionales, pero en lugar de mojarlas en leche utilizaremos natillas con canela. Mejor si pueden ser caseras porque podremos dejarlas un poco más líquidas en lugar de tan espesas como las natillas compradas, con lo que los bizcochos se empaparán mejor.

Nuestra recomendación para el acabado final a la hora de presentarlas es servirlas con una bola de helado de vainilla o acabarlas con un chorrito de sirope de chocolate o fresa.

9.- Torrijas de yogurt:

En esta variedad también cambian un poco los pasos a seguir. Necesitaremos cuatro yogures naturales, un sobre de flan para preparar en casa (tipo Potax o cualquier otra marca) que disolveremos en una taza grande de leche, un chorro de vino dulce (moscatel o similar) y miel.

Si prefieres darle un toque de sabor, utiliza yogures de frutas

En un recipiente mezclamos los yogures, con la leche en la que habíamos mezclado el preparado para flan, el vino y un poco de azúcar y canela. Éste será el preparado en el que pongamos a remojo las rebanadas de pan para después pasarlas por huevo y freirlas.

El resultado serán unas torrijas muy sabrosas con sabor a yogurt a las que les pondremos el toque dulce con un buen chorro de miel justo antes de echárnoslas a la boca.

10.- Torrijas con foie:

Quizá la receta más exótica que hemos probado, pero que seguro que convence a los paladares más exigentes. El proceso es muy parecido al de las torrijas normales, aunque es interesante utilizar diferentes tipos de pan para obtener texturas más o menos crujientes y sorpresas en algún que otro bocado. Cualquier pan recubierto de semillas, pipas o frutos secos dará un buen resultado.

Seguimos el mismo proceso que en las torrijas tradicionales, pero añadiremos a la leche un toque de licor al gusto, ya sea con coñac, vino de oporto, moscatel o Cointreau, que después potenciará el sabor del foie y reduciremos considerablemente la proporción de azúcar y canela que disolvemos en la leche (bastará con 2 o 3 cucharadas para un litro de leche).

Por otro lado, necesitaremos escalopes de hígado de pato, que trocearemos en lonchas finas que después pasaremos rápidamente por la sartén sin dejar que se pasen demasiado. Una vez completado este paso sólo hay que colocar las tiras de foie sobre las torrijas, espolvorear con un poco de azúcar moreno y ¡listas para comer y sorprender a nuestros comensales!.